De boleto

Esto sucedió en setiembre del 2019. Había quedado en encontrarme con un saliente inserte el meme de Vietnam flashback aquí, en la estación Benavides y a las 7:30 de la mañana, para desayunar. Luego teníamos planeado participar de una actividad cultural y por la tarde asistir a un concierto, cuyas entradas ya habían sido compradas por él.

Sucede que la noche anterior a esta cita, un viernes, estuve con una amiga que estaba pronta a casarse lo que significa que, a estas alturas, ya la perdí como patner de juerga en un bar del Centro y, como en todo buen plan “tranqui”, terminamos quedándonos hasta las seis.

Como ya no me daba el tiempo para regresar a mi casa de lo más caradura para volver a salir a bañarme, cambiarme y toda la parafernalia, bebí un Red Bull y, del bar, salí de frente al punto de encuentro.

Llegué antes de la hora acordada así que me tocó esperar. ¿Y para qué? Para que el susodicho, al verme de boleto, me diga con toda severidad: “Vete a tu casa a dormir” maldita sea, adiós a mi desayuno en El Chinito.

Obviamente eso me dio muchísima cólera, sobre todo porque él, en dos ocasiones anteriores, se presentó ebrio y yo, en cambio, no lo mandé a irse así es el amor, cuando tú amas, no te aman.

Y además porque yo me comprometí a llegar puntual, nunca dije nada sobre llegar sobria. Turn down for what! Con permiso, voy a buscar unos lentes negros.

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